De Justicia a Venganza

Mayo 26 12:59 2016

El castigo a las violaciones de derechos humanos durante el periodo del Gobierno Militar se ha convertido de justicia en venganza, de noble imperativo ético en aprovechamiento político.

Por Orlando Saenz

 

El arrastrar a tribunales a quienes fueron instrumentos de esos crímenes, obligados por la regla de la obediencia debida, que es la norma fundamental de todos los ejércitos del mundo, no solo dejó de ser justicia si no que cae de lleno en la venganza institucional y en el aprovechamiento político.

 

Los juicios actuales a los militares están, en su mayoría, amparados por disposiciones internacionales que Chile suscribió después de las circunstancias que los provocan, con lo cual se está incurriendo en un vicio de retroactividad que es rechazado en todas partes donde existe y se respeta el Estado de Derecho.

 

Lo que hace aún más odiosa la caza de brujas con que hoy día el mundo político se venga de las Fuerzas Armadas, es la calidad moral de los motores que la impulsan;  el Partido Comunista, rasgando vestiduras por la impunidad de los subalternos del Gobierno Militar un cuarto de siglo después de la ocurrencia de los hechos, es algo que repugna.

 

Son demasiadas las circunstancias que muestran cómo el tema de castigo a la violación de derechos humanos durante este periodo ha pasado de justicia a venganza y de preocupación ética a aprovechamiento propagandístico y político de la extrema izquierda.

 

Esta situación está afectando la moral y la adhesión de nuestras Fuerzas Armadas al sistema democrático que tanto nos costó recuperar.  Juzgan el silencio como convicción y no se dan cuenta que ese silencio se genera más en el principio de la obediencia debida que en cualquier otra consideración.

 

La verdad es que se ha creado un abismo de incomprensión y de desencuentro entre la sociedad civil y el mundo militar y esa es una situación que ningún país puede ignorar, sobre todo con los problemas latentes de seguridad que afectan al nuestro.

Por todo lo señalado es que se hace imperativo rectificar los términos de la relación entre el mundo civil y el uniformado, si es que verdaderamente queremos una sociedad reconciliada en que sea posible el “nunca mas”.

 

Orlando Saenz

 

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Carlos Cren
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