ARA SAN JUAN: UNA REFLEXIÓN

Diciembre 06 20:06 2017

Emociona ver cómo la tragedia que enluta no sólo a la Armada Argentina sino que a todo ese país ha ido develando nobles sentimientos en aquellos argentinos que sienten de corazón que esta tragedia les ha arrancado un pedazo de alma.

Sorprende escuchar voces emitidas con dolor pero con sabiduría popular, que responsabilizan del accidente a aquellos que han reducido los presupuestos de las FFAA y a aquellos que han denostado y despreciado la profesión militar durante más de 30 años.

También, y en la misma línea, asignan grave responsabilidad a los sucesivos altos mandos, quienes habrían permitido y aceptado, agachando la cerviz, el progresivo deterioro de las Instituciones que la Patria les confió.

Es posible que nunca se pueda determinar con certeza la causa inmediata de esta tragedia, aunque sí, aproximarse a ella, pero sin dudas, sí es posible llegar a la verdad sobre aquellas determinaciones políticas, gubernamentales e institucionales que pueden haber contribuido a crear las condiciones para la ocurrencia de esta tragedia.

Lo que no requiere de demostración alguna, porque salta limpiamente a la vista, es la vocación de servicio a su Patria de esta tripulación.

Ellos han muerto cumpliendo con su deber, voluntariamente asumido, con pleno conocimiento de los riesgos que significa navegar en una nave de las características de un submarino, riesgos presentes en toda circunstancia en que se penetra en las profundidades de los Reinos de Neptuno, sea en tiempos de paz, sea en tiempos de guerra.

Cabe entonces preguntarse ¿qué lleva a un hombre y, en este particular caso, también a una mujer, a cumplir con su juramento de dar la vida por su Patria si no es su acendrada vocación de servicio, con la única recompensa de la satisfacción del deber cumplido?

De vuelta en Chile, entrando en nuestros recuerdos del pasado, como hombres de armas ya en retiro, no podemos menos que reflexionar sobre esta tragedia y, más aún, sobre las críticas que hacen nuestros vecinos hacia sus autoridades.

Importante meditar, para sacar lecciones y evitar una tragedia como ésta, gigantesca en lo humano, inmensa en lo estratégico militar y de enorme costo material. ¿Está dando nuestro país a las FFAA los recursos necesarios para contar con los materiales y con los soldados, marinos, aviadores y carabineros del nivel que exige el resguardo de la soberanía y la seguridad? Más aún ¿le interesa al país su soberanía? ¿Quiere preservar su territorio y su dignidad nacional o no le importa perder “un pedacito más o un pedacito menos de tierra”, a propósito de Laguna del Desierto? ¿Quiere el país preservar su idiosincrasia, su cultura, sus costumbres o quiere someterse a otras naciones u organismos internacionales, a quienes, en el fondo, les importa un comino lo que pase aquí? ¿Quiere un país sin delincuencia o con ella, al menos controlada, o no le interesa?

Meditando un poco sobre los puntos anteriores, nobleza obliga a reconocer que, en la medida que Chile dejó de ser el país tercermundista, pobre, oscuro y sin futuro de los años 50, 60 y 70, para no ir más atrás, y se transformó en un país que ya derrotó, por ejemplo, la desnutrición infantil y que ha contado, al menos hasta ahora, con recursos que han permitido actualizar las capacidades materiales de nuestras FFAA, se llega a concluir, sin dudas, que esto último se ha debido a los aportes de la Ley Reservada del Cobre, ley que, tozudamente, muchos desean eliminar. ¿Genera esto incertidumbre? Por supuesto que sí y también, disminuye la capacidad disuasiva nacional. La situación político-estratégica de Chile obliga al país a mantener fuerzas potentes y disuasivas. Cuando no las tuvo, perdió territorio, y perdió dignidad y respeto.

El ejemplo de la tragedia argentina debe ser un potente recordatorio que nunca se debe bajar la guardia. ¡Si vis pacem, para bellum! Si quieres la paz, prepárate para la guerra!(¡Pero prepárate bien!) Pero lo material es inútil si no existen hombres y mujeres dispuestos a dar su vida por la Patria.

Con asombro nos hemos enterado que en Carabineros existen más de 6.000.- plazas vacantes, es decir, el interés en los jóvenes chilenos por ser carabinero es muy bajo. Cabe preguntarse: ¿estaremos cuidando suficientemente a nuestra policía uniformada? ¿Reciben remuneraciones, salud y bienestar acorde con lo delicado de sus funciones y los riesgos a que están sometidos? ¿Reciben el respaldo que sus delicadas responsabilidades requieren, por parte de los actores políticos, judiciales y también, cabe preguntarse, de su alto mando? ¿Cómo protegerá el Estado a sus ciudadanos si no hay interés en la juventud para ingresar a Carabineros de Chile?

Un razonamiento parecido se puede hacer respecto a las FFAA. ¿Cuentan las FFAA con sistemas de gestión de mantenimiento de buques, armamento en general e infraestructura terrestre que sean simples, ágiles, transparentes y no burocráticos, o son entrabados, complejos y desmotivadores? ¿Existe excesiva y desconfiada intromisión de entes externos en la gestión de las FFAA? ¿Existe una planificación adelantada en el tiempo y comprometida políticamente para una reposición oportuna del material, con los correspondientes recursos para su ciclo de vida útil? En materias de personal, ¿suministran las FFAA a su gente un adecuado sistema de salud y de bienestar, lo cual incide directamente en su moral combativa? ¿Es efectivo que existe un gran éxodo de médicos desde los Hospitales de las FFAA por sus bajas remuneraciones o expectativas? ¿Importa a las FFAA que sus efectivos vayan a cárceles comunes en caso de cometer delitos cumpliendo funciones propias o a consecuencia de su profesión?

La odiosa y permanente campaña contra el Gobierno Militar, durante muchísimos años ¿habrá desgastado el afecto y compromiso que con la Patria debe tener el militar y el carabinero? ¿Están conscientes las nuevas generaciones uniformadas que pueden terminar en cárceles comunes si las Instituciones son obligadas cortar con la espada un nudo gordiano creado por una sociedad civil irresponsable?

Cuando se desenvaina la espada es para rendir honores a la bandera o a quien lo merece, o para usarla en combate y dañar al ofensor. La espada no es un bastón o guaripola, es un arma. Como país ¿estamos conscientes del negativo mensaje que se transmite a nuestra juventud cuando el gobierno impone, en 2008, la condecoración “Al mérito Orden Bernardo O´Higgins en el Grado de Gran Cruz” a un senador norteamericano, autor de la nefasta Enmienda Kennedy, que 3 tanto daño hizo a Chile en los difíciles años 70 y 80? En la misma línea, ¿estamos conscientes del efecto de condecorar, en marzo de 2015, con la “Orden Bernardo O´Higgins en el Grado de Comendador” a operarios británicos que boicotearon la devolución a Chile de turbinas para los aviones Hawker Hunter de la Fach, enviadas para su mantenimiento, en pleno período de casi guerra con Argentina, Perú o ambos? ¿Qué les pasa, chilenos? ¿Tan invertidos están los valores patrios? ¿Qué piensa un joven militar sobre esto al momento de jurar dar su vida en defensa de la Patria?

Las FFAA y Carabineros se deben a su pueblo, a la Patria, y el pueblo así lo reconoce y aprecia en encuestas de opinión pública, en las cuales quedan posicionadas como Instituciones del mayor aprecio ciudadano; sin embargo, ningún medio de prensa publica esta parte de las encuestas. ¿Por qué? Las noticias, ¿las manejan enemigos de las FFAA? ¿Son ellos chilenos? ¿Quiénes quieren llevarlas a un mínimo nivel, como en Argentina? ¿Está detrás de todo esto el Foro de Sao Paulo?

La tragedia del submarino San Juan ha abierto muchos interrogantes en el vecino país; también en el nuestro y, en particular, entre quienes un día fuimos parte de las gloriosas FFAA y de Carabineros de Chile. Creemos que es nuestra obligación presentar nuestro pensamiento a la opinión pública, teniendo muy claro que nuestro futuro, como generación, ya llegó, y es nuestro efímero presente.

Por consiguiente, este mensaje va dirigido a quienes ostentan hoy el poder y a quienes lo ostentarán mañana. No descuiden la defensa. La situación político- estratégica de Chile es única en el mundo, por la complejidad de su posición y su configuración geográfica, y por su historia, distinta a todo lo que nos rodea.

Chile es un país único, es un país grande, aunque algunos digan que es un país pequeño, y su situación no es asimilable a ningún otro caso en el mundo. Y a no olvidar que, cuando nos corresponda enfrentar desafíos vitales, estaremos solos; nadie nos ayudará.

La tarea es aprender de los ejemplos y experiencias de otros países pero lo fundamental es creer en nosotros mismos, erradicando la mentalidad isleña que nos lleva a admirar lo ajeno, y a despreciar lo propio, entregando nuestra soberanía a organismos internacionales.

A los marinos argentinos, mucha fuerza en estos momentos terribles y que tan bien comprendemos. Nuestras condolencias por tan grande pérdida. Sabrán superar este tiempo triste, de gran pena, y saldrán adelante. Desde la vertiente del Pacífico de la grandiosa Cordillera de Los Andes, les enviamos un gran abrazo fraterno y nuestras más sinceras condolencias.

 

VA (r) Sergio Martínez González

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Carlos Cren
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