Sentida carta de una esposa de militar

Diciembre 06 20:08 2017

Junto con saludarles, y a objeto de poder comunicarles nuestro sentir por la noticia que estremece a nuestra familia y amigos, he decidido expresar estas palabras.
Conocemos la injusta sentencia que afecta a mi marido y que ha sido pronunciada por la Corte Suprema. Dicho fallo, adverso a la verdad y contrario a la justicia, es sin duda motivado por el clima político e intereses que se vive al interior de nuestros Tribunales. El máximo Tribunal no está ajeno a fallos motivados por venganza y resentimientos disfrazándolos de Derecho.
Del análisis de los hechos de la causa, en la que se condena a Sergio, queda en evidencia que no existe ni una sola prueba que lo incrimine, ya que la única persona que lo nombró en algún momento se retractó y manifestó abiertamente su odio y resentimiento al mundo militar. Sepan ustedes no hay más  antecedentes. Lo que sí existe es una máquina de hacer dinero e indemnizar y buscar supuestos culpables para ligar la responsabilidad del Estado para poder cobrar, pese a todo, pese a la verdad, pese al dolor.
Lamentablemente no somos una excepción, hemos visto una y otra vez como la venganza se apodera de este país y que los únicos que han sido afectados por ésta somos la familia militar. Muchos casos con condena se basaron en presunciones, sin pruebas, con testigos falsos, y jueces parciales que no fueron dignos de dar un paso al costado ante su evidente animadversión a los militares.
Mi marido está tranquilo. El es un soldado lleno de virtudes y con temple de acero que juró servir a esta patria con honor. El año 1974 y 1975 estuvo protegiendo los intereses de esta nación en la frontera con los países limítrofes del norte. En el año 1978 estuvo en la frontera de la Patagonia viviendo en condiciones hostiles, junto a su unidad, resguardando los intereses de esta nación, durmiendo en carpas con hasta 20 grados bajo cero. Me gustaría saber si algunos de estos jueces siquiera ha pensado en hacer un sacrificio semejante un día de sus vidas. Nadie les ha pedido aquello, sólo esperábamos resolvieran con imparcialidad y objetividad, pero tampoco han sido capaces.
Tengan la certeza de que no cesaré un día de mi vida en contar la verdad y decir que la historia de Chile no comenzó el 73, afirmar que Sergio es inocente y que nuestra familia y la familia militar está más unida y orgullosa que siempre de sus valientes soldados.

GENOVEVA SEPÚLVEDA VENEGAS

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Carlos Cren
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