¿Para dónde va la micro?

Abril 15 11:26 2019

Por Roberto Hernández Maturana

La semana pasada nos deja una vez más la evidencia del extraño Chile en el que vivimos hoy los chilenos…, un Chile cooptado por minorías organizadas y vociferantes, que se imponen a una gran mayoría silenciosa desorganizada y floja que se deja sobrepasar en sus derechos, con un gobierno dispuesto a agradar  a esas minorías en detrimento de la ciudadanía que lo eligió y las instituciones que lo sostienen y que en su momento, más adelante, como ya lo hizo en el pasado, volverá a acercarse a esa mayoría silenciosa y borreguil, para pedirle su voto y continuar gobernando conforme al griterío de esas minorías organizadas y vociferantes.

Ejemplos “pequeños”,”anestésicos” y que pueden parecer intrascendentes y otros más graves que revelan el deterioro y la enfermedad social que viene sufriendo nuestro país desde ya largos años, ante la inoperancia y complacencia de nuestras autoridades.

Así, el Gobierno débil ante presiones del mundo “animalista” cede para pretender ahora fijar por ley qué es permitido  tener mascotas al interior de las comunidades, las que no podrán oponerse, aunque la gran mayoría de los integrantes de una comunidad o edificio no lo quieran. Personalmente Me agradan los animales pero ¿porque se me debe imponer por ley el aceptarlos? Cada comunidad tiene un reglamento interno que votado democráticamente mejor le acomode, y no es tarea de ningún ente ajeno a esa comunidad, aunque sea el Gobierno, el disponer qué se puede o no se puede hacer internamente en esa comunidad, y ella, si así lo determina puede modificar su reglamento, si existe el quorum legal para que de esa manera, democráticamente, cada una puede vivir en la forma que más le acomode. Que el Gobierno pretenda entrometerse en su forma de vida y erigirse sobre ellas es algo a todas luces inaceptable.

Por otra parte, la votación de la comunidad del Instituto Nacional para cambiar la modalidad educacional de sólo hombres a mixta, tuvo un giro en 180 grados. El “Tricel Interestamental” (¡qué nombre más rimbombante!) realizó una revisión a la votación original, en la que finalmente la incorporación de niñas habría sido según esa entidad reguladora interna del Instituto la opción ganadora.

De esta forma, mediante un comunicado al Consejo Escolar, el Tricel (del Instituto) informó que tras la votación realizada hace dos semanas y donde preliminarmente había triunfado la opción “no mixta”,  hubo observaciones denunciadas respecto a la votación de los apoderados, donde algunos de ellos votaron más de una vez, al tener más de un alumno matriculado, y con la revisón de ese particulat “tricel” de sólo el 10% de la votación de los apoderados, determinó que el 70% de esos apoderados votaron más de una vez, concluyendo ese “tricel”  que la votación de los apoderados era inválida determinando “la no incorporación de su votación por falta de quórum, perdiendo así su facultad para ser parte del proceso de consulta”. Además de lo anterior, el estamento de los asistentes de la educación no estaba actualizado y el universo era más grande: había 109 personas habilitadas para votar y solo lo hicieron 80, por lo que no alcanzaron el quórum de 80% requerido, quedando fuera de la votación.

Con lo anterior, cediendo a las presiones de los movimientos feministas se invalidó por secretaría la votación de 2 estamentos principales de dicho establecimiento educacional y solo se contó el resultado del estamento estudiantil, de los docentes y de los directivos, donde ganó la idea de permitir el ingreso de niñas, y se contó el resultado del estamento de los docentes técnicos, donde ganó la opción de mantener el liceo solo de hombres.

Es decir los alumnos… menores de edad impusieron su criterio por sobre apoderados, directivos, docentes y asistentes educacionales. ¿No habría sido lo correcto depurar el padrón electoral y repetir la consulta?

Más allá de apoyar o criticar al feminismo, nuevamente el tema es otro… La falta de respeto a las normas establecidas, manejadas a su antojo por imberbes que se imponen sin ninguna oposición de quienes deberían ser guías y ejemplos a sus vidas en formación, de las cuales aún no tienen ni el control ni la independencia. Todo lo anterior ante la complacencia de las autoridades de gobierno, cuya ministra de educación se muestra complacida por la decisión, sin importar el cómo se adoptó esta decisión en un procedimiento viciado inaceptable. De esta forma… la micro no va para ninguna parte, especialmente cuando quienes deben manejarla lo hacen mal, siguiendo las “instrucciones”  de los más gritones, mientras la mayoría de los pasajeros calla cobardemente, asustada rogando en silencio que el chofer encuentre el camino correcto… lo que no ocurrirá ya que el conductor prefiere dejar contentos a los gritones… aunque la micro vaya al despeñadero

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Carlos Cren
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